Campo de concentración de Sachsenhausen (Berlín)


Entrada al campo de concentración de Sachsenhousen Sachsenhausen es un campo de concentración que se encuentra a 30 Km. al norte de Berlín. Como éste había otros 15 en Alemania y en Polonia, junto con 4 campos de exterminio, el más conocido el de Austwich. Desde luego no es una visita de placer, sino acto de justicia histórica, casi un deber moral de ver lo que ahí pasó, sentir el horror y poder contarlo, que nunca vuelva a pasar.

Todo campo de concentración se asocia a dos conceptos: a la persecución de los judíos y a las cámaras de gas. Sin embargo, esta lectura es solo parte de lo que ocurrió, la historia  que más ha calado en los países occidentales. Visitarlo me ha permitido tener una idea más completa de lo que ahí se vivió, conocer más de cerca esa parte terrible de la historia y desde luego, supone un golpe tremendo al ánimo y  la moral.

IMG_1473Estos “campos de trabajo” se construyeron para retener a los presos comunes, luego a los opositores ideológicos, más adelante a los que “molestaban” a la sociedad, y finalmente a todo el que no obedecía a su definición de la “raza aria”: Judíos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová. Los que padecían un retraso o deficiencia física o psíquica fueron eliminados en los hospitales o durante los supuestos traslados a otros centros. Fue la eutanasia más brutal de la historia.

Las causas de las muertes en los campos eran en su mayoría la deshidratación y la malnutrición en verano, seguidas por la congelación en invierno y otras enfermedades. A esto hay que añadir los asesinatos múltiples que se realizaron, con métodos como el pelotón de fusilamiento, horca por asfixia, gases tóxicos, monóxido de carbono, que procede de los coches, y en algunos lugares, además, se utilizaron las cámaras de gas en las duchas, utilizado solo al final de la guerra.

Los campos estaban rodeados de muros y alambradas Hay que distinguir entre “campos de concentración” y “campos de exterminio”, estos últimos todos en Polonia, fuera de la frontera Alemana. Eso no significa que en los campos de concentración no se cometieran asesinatos, sobre todo al final de la guerra mundial, pero los de exterminio fueron construidos explícitamente para acabar con los prisioneros.

En Sachsenhausen  había cabida para 10.000 personas y han pasado más de 200 mil en los años que estuvo abierto. El día de la liberación, encontraron 30.000 cadaveres en los alrededores, en lo que se llamó la “marcha de la muerte”. Los alemanes, cuando conocieron que se estaban liberando los campos, les dejaron marchar para dispersarlos, y aquella huida desesperada provocó la muerte de muchos de ellos.

Los métodos de control y humillación eran numerosos. Además de la tortura física y las malas condiciones que tenían para sobrevivir, tuvo una enorme importancia la humillación psicológica, el maltrato psíquico permanentes que impedía a los reclusos el más mínimo alegato en defensa de si mismos y les impedía tener animo para rebelarse.

Vestimenta de los presos en los campos, el famoso La primera gran deshumanización tenía lugar en la misma entrada al campo. A todos los nuevos reclusos o prisioneros les cortaban el pelo al cero, les desnudaban, duchaban, les quitaban su nombre y les numeraban. Además, les daban la vestimenta, el famoso “pijama de rayas” y les ponían la estrella o triángulo invertido que señalaba el motivo del ingreso: amarillo para los judíos, rosa para homosexuales, rojo para comunistas, etc.

En este campo de concentración había una fábrica de zapatos y botas militares. Utilizaban a los presos para probar la resistencia de los distintos materiales. Había pistas de pruebas con terrenos variados donde les hacían caminar 30 km al día.

Además, los oficiales alemanes no tenían el menor pudor en mostrar sus privilegios como forma de humillación, de exhibición de su poder, las grandes comilonas a la entrada del campo, donde llegaban los nuevos prisioneros, y sus viviendas lujosas en apenas 5 km. Además, la vigilancia era permanente gracias al estudiado plan de las torres de vigilancia de 180 grados, a modo de gran hermano permanente.

Y un debate en el aire. ¿Existe la raza aria? Hay quien piensa que solo existe la raza humana y variantes de ella. Yo creo que, aún sin saber de genética, se pueden diferenciar razas en la especie humana: blancos, negros y amarillos, nos decían en el colegio, y entre ellos mestizos, mulatos y cientos de combinaciones y tipologías diferentes como chinos, hindúes o los indígenas de América. Esta variedad no hace sino enriquecer la especie humana, igual en dignidad y valor.

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