Curiosidades de Berlín


Curiosidades de BerlínBerlín es diferente, es muy particular, por su historia, su mezcla de gentes, de sistemas, y lo demuestra a través de sus edificios y sus costumbres, que no pasan desapercibidas. Aquí os dejo algunas de ellas, esas curiosidades que encontrarás en Berlín y nada más que en Berlín.

Su HISTORIA RECIENTE se exhibe a lo largo de toda la ciudad con innumerables memoriales, exposiciones, museos y detalles. Los restos de muro en varios puntos de la ciudad muestran la división radical que había hasta hace 25 años, hasta su caída en 1989. Aún se conserva el principal paso fronterizo entre el Berlín ruso y el americano, el Check Point Charlie. El trozo más largo sin derribar, de 1,3 km. lo encontramos en la parte Este de la ciudad, donde 118 artistas han tratado de “redimir” la culpa con graffiti en sus paredes, creando la East Side Gallery. De los más impactantes y seguro el más fotografiado es el beso de Breznev y Honecker, el canciller alemán y el primer ministro ruso. El memorial a las víctimas del holocausto en pleno centro impresiona especialmente. Cientos de bloques de cemento que van aumentando su altura según de adentras en la plaza, un cementerio en vida. Imprescindible pasearse por sus pasillos para sentir la emoción, nada agradable, que quería transmitir el autor.

Pero por supuesto, esta ciudad tiene también mucha vida, mucho arte. El mercadillo de Mahuerpark es prueba de ello, una especie de rastro madrileño donde puedes encontrar de todo, -desde discos de vinilo hasta antigüedades de guerra-, como también lo es el famoso Karaoke que se monta todos los domingos y que reúne a miles de personas en torno a un micrófono para tararear canciones conocidas por todos. También destaca su museo Legoland, y los famosos coches antiguos Traby, el coche oficial de la RDAI, que aún circulan por la ciudad, eso sí, solo a modo de ruta turística por la enorme contaminación que provocan con su motor a dos tiempos.

Otra costumbre genial es ir a “la playa de Berlín“. Sí, sí, no tiene mar ni playa, pero a la orilla del río encontramos unos bares con tumbonas, y es una delicia tomarse algo ahí. Otra atracción es subir en el Globo para ver las vistas, con el patrocino de uno de sus periódicos más famosos, el Die Welt (El Mundo en alemán).

Y por supuesto, no hay que perderse uno de los miles de bares y restaurantes típicos, para tomar una buena cerveza, -en la mayoría de los bares tienen elaboración propia-, y un codillo y salchichas con puré de patata y ensalada de col. Como podéis ver, los militares también hacen cola para pedir su cerveza, espero que no estén de servicio.

También es bonito dejarse sorprender. Puedes encontrarte un Porsche de carreras en plena Plaza de Gendarmenmarkt, -dicen que no la más representativa, pero sí la más bonita-, unos pulpos artesanales y coloridos colgando ante el puente, o unos periodistas grabando un telediario con la Plaza de Brandenburgo como escenario. Y dos curiosidades más: las tuberías, que salen por arriba de las calles, son grandes y lejos de disimularlas, las pintan de rosa y azul, como parte de la decoración de la ciudad. El suelo de la ciudad es arcilloso por su abundante agua y es la manera de drenarlo. Y los semáforos con su muñeco característicos para cruzar en verde y en rojo, el Ampelmännchen. No lo encontrarás en ninguna otra ciudad.

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