Festivales y snobismo


Los festivales son los escaparates perfectos para presentar un tipo de cine alternativo, creativo, con pocos medios, alejado del marketing de masas, difícil de comercializar o dar salida de otro modo, donde no prima lo comercial. Tal vez por eso los festivales tienen algo de snob, de marginal, de new age, no sé muy bien cómo llamarlo.

Hay todo tipo de fauna, y me refiero a los cineastas pero también a los críticos, esos seres extraños que consideran que lo comercial es malo porque sí, por el hecho de serlo. “¿Que te ha parecido tal película?” “Esta bien hecha, pero es cine comercial”. Y dicha la palabra maldita, puedes dar por concluida la conversación.

Son los mismos que sobrevaloran esas películas tan visuales, meramente artísticas, y a veces hasta eso es discutible, con un argumento muy marginal, grosero o absurdo. Prostitución, drogas, vicios varios, lo más underground, lo cutre, degeneración de cualquier índole. De esos flipes que te preguntas que se habrá fumado el director. Esas películas que nadie entiende y todos buscan una explicación existencialista que nada tiene que ver con la realidad, pero queda muy snob contar lo que tú entiendes.

View of Donostia - San Sebastian from Igeldo.
Image via Wikipedia

Pues bien. El de San Sebastian es uno de esos festivales. Pero afortunadamente, hay gente para todos los gustos, y aquí está también presente el jurado Signis. ¿Qué busco yo o que busca Signis en el cine? ¿Qué valoramos por encima de todo? Una película que este bien hecha, artísticamente defendible, y que te haga mas feliz, que salgas del cine con un sentimiento o un pensamiento enriquecedor, más humano, cine capaz de elevar el espíritu, del que nos hace crecer y admirar.

El arte es una expresión, y por eso no necesariamente sirve para algo, no se rige por criterios utilitarios, pero sí debe apelar a nuestra lado más espiritual, antes que al plano material o instintivo. La creatividad tiende a superar los limites, a buscar la trascendencia, a perpetuarse en el tiempo, a lo inmortal, lo no tangible ni efímero, todo ello a través de la belleza. A eso llamo lo Arte con mayúsculas.

A fin de cuentas ¿A qué venimos todos a un festival? A ver y disfrutar del buen cine. Lástima que a menudo haya que besar a muchos sapos y comerte muchos compromisos políticos para conseguir dar con algún príncipe.

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