Por qué no recomiendo a Salinger


Acabo de terminar uno de los clásicos del siglo XX, “el Guardián entre el centeno”, de J. D. Salinger, y me ha costado, me ha costado bastante. Y no por su volumen, unas 260 páginas, sino por su prosa y su contenido. Es una palabra, es deprimente. Y eso que es considerado un clásico, incluso provocador en su tiempo por mostrar sin tapujos la rebeldía y la ansiedad adolescente.

He estado varias veces a punto de dejarlo, a punto de tirar la toalla y os diré por que. En primer lugar por su lenguaje burdo y simple. Una prosa patética, que copia el lenguaje hablado y lo traslada tal cual al escrito. Utiliza hasta la saturación frases de un slang americano paupérrimo. Una de las primeras frases del libro es: “No crean que voy a contarles toda mi maldita autobiografía ni nada de eso”, traducido del socorrido “and so on” inglés. Otra cosa que repite hasta el aburrimiento es “maldito” y “jodido”, supongo que traducido de damn o bloody o incluso del americano fucking, como adjetivo para todas las situaciones.

Otro motivo potente para dejar el libro a mitad es el argumento. Trata de la vida de un adolescente rebelde sin causa, perdido, al que expulsan de varios colegios por inadaptado y por vago, que deambula de un lado a otro y no tiene mas perspectiva ni emoción que lo que pasa por delante de sus narices. Triste.

Sólo un pensamiento salva al libro, y es que tristemente es un reflejo fiel del arte y la sociedad del siglo XX, absurda, perdida, deprimida y sumergida en una crisis crónica. Un pérdida de identidad y de lazos familiares y de amistades, capaz de llevar a cualquiera a considerar la idea del suicidio. El fracaso escolar como muestra del fracaso afectivo.

Y rescato una frase que me ha llamado la atención, casi al final ya, que le dice el profesor al joven protanonista: “El hombre inmaduro aspira a morir noblemente por una causa. El maduro a vivir humildemente por ella”.

En fin, tanta sociedad del bienestar y nunca hemos estado mas perdidos vitalmente. Igual sólo se trate de eso, de vivir para sobrevivir. Lo absurdo aumenta proporcionalmente al grado de satisfaccion de la pirámide de necesidades. Uff, esto es muyyyyy discutible, pero lo dejo por si a alguien le da que pensar.

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5 Responses to Por qué no recomiendo a Salinger

  1. Juan Pablo says:

    A mi me costó, María, pero lo redescubrí gracias al excelente trabajo de Sucarrats: https://sites.google.com/site/juanpabloserra/docencia/hablar-en-publico/Lasuperaci%C3%B3ndelnarcisismoenHoldenCaufield%28J.M.Sucarrats%29.pdf?attredirects=0&d=1.

    Si no te deja bajarlo en ese link, entra en https://sites.google.com/site/juanpabloserra/docencia/hablar-en-publico y lo bajas de los “archivos adjuntos” que hay al final de la página. De veras que merece la pena leer lo que escribe Josep Maria y, a la luz de eso, reflexionar acerca de un libro que, como toda obra valiosa, crece con el tiempo.

  2. María says:

    Gracias, Juan Pablo, y muy enriquecedor el artículo de Sucarrats.
    Veo que da para una buena lectura filosófica que yo, de alguna manera, ya intuía al leer el libro, pero no comparto algunos planteamiento: “Holden plantea la salida al narcisismo a través de una búsqueda de lo otro, en el sentido religioso o vocacional”. Yo no he visto nada de esto en el libro…

  3. José María says:

    María, “El guardián en el centeno” es un libro más complicado de lo que parece. Si te fijas con detalle, en realidad emplea un lenguaje mucho más variado de lo que comentas (al menos en el original). La impresión que deja el libro es falsa, porque crees que es libro tosco. Es decir, te deja el sabor de las palabrotas y memeces de un adolescente. Aunque, bajo esa forma tan abrupta, contiene muchos puntos que –precisamente por eso– pasan más desapercibidos y son muy sugerentes.
    Una de las expresiones más repetidas es: “It killed me”. He encontrado constantes referencias a la inestabilidad mental; y el personaje es una metáfora, claro. ¿Metáfora de la sociedad, metáfora de EEUU? Fíjate que el libro se empieza a escribir justito después de la II Guerra Mundial. ¿Acaso no era EEUU –entonces y también hoy– un adolescente presuntuoso, sin límites, algo demente, que se cree elegido para “impedir que los niños caigan”? Al final del capítulo 18 leemos: “I’m sort of glad they’ve got the atomic bomb invented. If there’s ever another war, I’m going to sit right the hell on top of it. I’ll volunteer for it, I swear to God I will”.
    Junto con la Eneida (una castaña si no la lees en su verso latino original) esta es una de las pocas obras que necesita una segunda lectura en su lengua original.
    Pero, de cualquier modo, María, me parece bien tu postura. En vez de aceptar lo que todo el mundo dice casi sin saber por qué, tienes tu propia opinión y tus propios argumentos.
    Aunque tengo en casa la edición castellana y la original americana de “El guardián en el centeno”, no es de mis libros preferidos, la verdad.

    • María says:

      Efectivamente, es un libro que incita a una lectura más detallada, más filosófica, y con múltiples interpretaciones.
      Más allá de su carácter intelectual, el libro resulta un ladrillo, y nada recomendable para alguien que quiere disfrutar de una buena lectura de verano (o de invierno, vamos), siempre en mi modesta opinión, por lo que ya he comentado: ni el fondo ni la forma.

  4. Ale says:

    El libro es una búsqueda de un sentido,el cual responda al ser

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