Psicología del superviviente. Siempre positivo


Hace tiempo que quería escribir sobre este tema. He oído hablar y he leído bastantes cosas de psicología, pero nunca me habían dado un ejemplo tan claro de cómo nuestra mente determina lo que hacemos,  de lo unido que está el alma al cuerpo, el pensamiento a la acción. Los expertos lo llaman la “Psicología del superviviente”, y se estudia en situaciones extremas como campos de concentración, accidentes de tráfico o desastres naturales.

Antes este tipo de circunstacias adversas límite, hay dos tipos de reacciones, la actitud positiva y la negativa. Y entre estas dos, toda una gama. La vida misma. Pero en casos límite, la actitud que elija el superviviente puede marcar la diferencia entre vivir o morir.

El optimista piensa que tiene que haber una solución, pese a todos los factores en contra, aún en las peores circunstancias. Este pensamiento predispone el organismo a encontrar un camino, genera endorfinas y hasta modifica la conducta.

El positivo activa sus recursos y se pone en acción; irá a buscar comida, intentará que le encuentren, con bengalas, ruido o cualquier cosa que pueda llamar la atención y ante todo, mantiene la esperanza. Esta actitud supone un esfuerzo mayor, supone moverse, hacer algo al respecto, ponerse ya en camino. La mente determina la conducta. Un amigo/conocido, el archiconocido RRPP Aletxu, recuerda a menudo en su muro de FB cosas como: “Si crees que es cierto tendrás razón y si crees que no, tendrás razón también. Tu eres lo que piensas” Y yo añado, “…y eres lo que quieres”. La combinación armónica de tu cabeza y tu corazón.

La reacción opuesta consiste en adoptar una actitud pasiva y negativa. Cuando la persona piensa que  la situación es penosa y que no tiene solución, no intentará nada. Lo que hará es simplemente ponerse en estado de “ahorro de energía” -como los portátiles-, no moverse, no hablar, simplemente respirar y al final dejarse morir. Esta opción cuesta menos, en el sentido del esfuerzo, pero es el camino directo a la muerte.

Como todo, esto no son matemáticas. Tal vez una persona con actitud pasiva puede encontrar un pozo de petróleo o tener un golpe de suerte, aunque puede que incluso ni lo aproveche. Del mismo modo, una persona activa puede gastar sus energías en una esperanza vana, puede morir en el intento. Pero las estadísticas cantan, y esta segunda opción, la positiva, es donde la gente llega a tener éxito en un altísimo porcentaje, porque la suerte llega cuando se busca, y el que busca, halla.

He oído últimamente una frase que viene al caso: “el optimista siempre tiene un proyecto; el pesimista siempre tiene una excusa”. Es un Sí frente a un No. Es el “Yes we can” de Obama frente a un frustrante “No puede ser y además es imposible”.

Conclusión: pase lo que pase, sea la situación que sea, lo inteligente es optar siempre por una actitud positiva y activa, aunque cueste más trabajo. No podemos elegir las cinscunstacias, no todas, hay demasiados imprevistos en la vida y factores de azar fuera de nuestro control, pero sí elegimos la actitud para enfrentarlas. Porque al final, la vida es una actitud, y esa actitud la eligimos cada uno en cada momento.

Siempre positivo, nunca negativo ;-).

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