Cuando un hombre vuelve a casa


Tragicomedia danesa del 2007, peculiar en las formas, más universal en el fondo. En primer lugar, las relaciones de familia, amigos y de pareja son distintas, muy directas, escasas de cariño y llenas de sexo, como un estilo nórdico intimista. Por otro lado, el director Thomas Vinterberg se excede con el lenguaje cinematográfico- sobriedad de cámaras, escenarios y un argumento lineal-, influencia del movimiento Dogma ’95 de Lars von Trier, al que por cierto expulsaron de Cannes por confesar públicamente su simpatía por Hitler.

Y no me extraña esa revelación, a tenor de sus películas, que son el paradigma de la antimoral, más comprensivas con el asesino que con la víctima, donde el corrupto es el atractivo y el mujeriego el divertido, sin más leyes ni límites que su antojo.

Volviendo al argumento de la película, Sebastián es un joven que trabaja de cocinero en el hotel de su pueblo. Se quedó tartamudo de pequeño, cuando su padre se suicidó en las vías del tren. Vive con su novia Claudia, pero una antigua amiga está haciendo tambalear su relación.

Esos días el pueblo está revolucionado por sus fiestas, y por la llegada de un vecino que ha llegado a ser un reconocido cantante de ópera. Todos le adoran, pero en realidad es un maniático y un mujeriego. Para mayor desconcierto, la madre de Sebastian le confiesa que el artista recién llegado es su padre.

A partir de ahí, nada será como antes, todos los entendidos, malentendidos, celos, rencores y nostalgias juntos, todo con grandes dosis de humor, eso sí, del norte. Se estrena el 1 de Julio, probablemente sin doblar, sólo en versión original subtitulada.

Y una pregunta para no dejar de pensar: ¿La felicidad está en seguir a tu corazón a toda costa o en mantener tu casa, tu jardín y tus hijos?

Advertisements
This entry was posted in Cine and tagged , , . Bookmark the permalink.

2 Responses to Cuando un hombre vuelve a casa

  1. Paloma says:

    No entiendo la disyuntiva final que planteas, como si fueran dos opciones antagónicas

  2. Orsolya says:

    Me temo que deberías informarte mejor cuando hablas del Dogma y de Vinterberg. Lo primero, Vinterberg no está influido por el movimiento Dogma 95, sino que Vinterberg es Dogma 95, uno de los co-fundadores. En segundo lugar, el movimiento Dogma 95 no es de Lars Von Trier, no le pertenece, sino que es uno de los que escribieron el decálogo, nada más, y de los primeros en desmarcarse de esa forma de hacer cine. Y por último, añadir que es precisamente una película de Vinterberg de las pocas consideradas verdaderamente Dogma. Ese movimiento ha muerto. Los pequeños reductos que puedan quedar de él, ya no son Dogma, sino moderneces que ya se hicieron en los años de la Nouvelle Vague.
    Y por cierto, ¿qué es eso de “excederse con el lenguaje cinematográfico?” Cualquier película tiene su lenguaje, cualquiera podría estar cometiendo excesos…

    Saludos dogmáticos.

    PD: tampoco entiendo a qué viene el debate final. Focus!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s