Publicidad y ética


Acabo de tener una interesantísima conversación post comida con dos buenos amigos, Carlos y Pedro, a propósito de una campaña de publicidad que recorre estos días las marquesinas de Madrid.

Se trata de un anuncio de un portal de contactos para gente casada. Parece un chiste pero es verdad. El anuncio invita a tener una relación sexual extramatrimonial: “¿Estás casada? Ten una aventura”, reza el slogan. Eso es, incita directamente a engañar a la persona que comparte tu vida, con la que te has comprometido y que deseas hacer feliz, o eso pensaba yo que era la pareja. Increíble, debo estar en otro mundo. ¿O es el mundo el que gira al
revés? Curioso además que está dirigido a mujeres, tal vez puro machismo, tal
vez ellos no necesitan que les animen tanto.

El intercambio de parejas no se ha inventado ayer. Tampoco las aventuras son algo ajeno. Existen miles de películas y libros con el tema del adulterio. Se me vienen a la cabeza rápido un par de ejemplos: “Anna Karenina” de Tolstoy y “Los Puentes de Madison“, de Clint Eastwood.  Eso sí, siempre se veía como algo que esconder, algo que no estaba bien, injusto para el engañado/a, por mucho amor que lo justificara.

Pero una cosa es que exista y otra que se promueva como primera opción, para salirse de la rutina. Hay gente para todo, porque resulta extraño pero hay parejas que conviven sin reglas, dando por hecho que ambas pueden estar con otras personas, cosa que personalmente me da bastante grima. En todo caso, el anuncio no alude estos supuestos, donde el engaño no existiría, sino que es directamente admitido como parte del trato.

Pero ¿hasta qué punto estamos dispuestos a engañar a nuestra pareja? O si buscamos algo fuera de ella, ¿por qué no hablarlo directamente con nuestro marido o mujer? Estamos en el siglo XXI, las parejas se rompen continuamente, y es triste, pero me parece mucho peor seguir con alguien por inercia y estar “distraído” o claramente enrollado con otra persona, sin dar la cara, sin enfrentarnos a nuestra propia insatisfacción. Los motivos: miedo, un
supuesto y malentendido cuidado de los hijos o incluso una justificación de nuestra doble vida, y siempre, mucha cara dura y cobardía.

No hace falta decir que esta campaña me parece lamentable.
Incitar a engañar a la persona amada no tiene excusa. Lo venden como divertido, como una travesura, pero es muy serio, si es que esta sociedad aún admite algo serio y no trivializa con todo. Por poner otro ejemplo similar, es como invitar a los alumnos a copiar en un examen. Incitar a hacer trampas es lamentable, pero hay dos grandes diferencias: Por un lado, la responsabilidad aumenta con la edad, y sobre todo con las circunstancias. Una faena o mentira puede quedarse en chiquillada si el que lo comete es menor y medio inconsciente. La otra gran diferencia, es que copiar en un examen es un juego con el profesor de “a ver quién es más listo”.

Sin embargo, en el engaño, se rompe la palabra dada y por tanto la confianza, y lo que es más grave, se juega con los sentimientos de otra persona. En fin, que no sé dónde queda el valor de la palabra. Habrá que ir recuperándolo.

Eso sí, una cosa sí ha hecho bien esta campaña. Y es que no pasa desapercibida. A diferencia de otros anuncios, que se olvidan en 5 minutos o simplemente no se repara en ellos, -cuántas veces olvidamos el producto que querían promocionar-  este tema llama al comentario. Y si, yo he entrado al trapo y espero haber aportado mi granito de arena sobre un tema claramente antiético.

Pero no quiero quedarme en una queja o análisis moralista del anuncio. Tengo el otro lado de la moneda, el lado positivo de la publicidad, y es la campaña de Hub Madrid –el lugar de trabajo para innovadores sociales- para promocionar la acción social. Su lema dice: “Y tú, ¿te quejas o emprendes?”. Uno de los autores es Rémi Parmentier y se promociona a través de la web dondesucedenlascosas.com. Claro, de esta campaña si doy referencias y enlaces. A la otra ni agua.

Ambas campañas de publicidad incitan a la acción, a moverse, a hacer algo. Sólo que en este caso se trata de animar a hacer el bien, a cambiar el mundo a través de la acción social, y la otra atenta descaradamente contra la ética más universal: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.

En fin, quedo abierta a los comentarios y debates que puedan surgir.

Advertisements
This entry was posted in Comunicación, Sociedad and tagged , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s